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La merienda de mi compañera

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  Espero ansioso, casi que en éxtasis las 10:30 am, hora en que mi compañera de oficina saca su merienda de la lonchera. Es todo un espectáculo digno de coger palco. Ella con su escritorio ubicado a mis espaldas y de cara la pared no está en mi campo visual, pero a través de un acrílico frente a mí, en lo alto, puedo ver casi todos sus movimientos, en especial el rostro. Como decía antes a eso de las diez y media se inclina un poco hacia la lonchera, la abre y exquisitamente, con movimientos estudiados deja caer su ondulada cabellera sobre la cara, toma tiernamente de la recién abierta lonchera un provocativo y grueso banano. Al levantar el rostro casi que cubierto por mechones de dorado cabello solo se ven sus ojos lúdicos fijos en la fruta y la boca entreabierta con los anhelantes labios esperando degustarla. Como si secretamente y en silencio elevara una plegaria al dios eros ofreciendo el sacrificio del banano, lo mira un instante y luego, sosteniéndolo fijamente con la mano, p...

Dando de que hablar

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Fui tierra para sembrar, semilla para germinar, árbol para crecer… verdor para guarecer! ¡Como pasa el tiempo carajo! Que hace que, en las mañanas me levantaba y tenía el mundo a mis pies: enérgico y vital, ciento por ciento hormonal salía a la calle a devorarlo todo. Era un predador, un cazador furtivo que acechaba la presa, la atrapaba, hundía el colmillo en sus apetecibles carnes y se alejaba en busca de la siguiente captura. ¡Ah! lejanos tiempos. ¡Ah! próximo el destino final. ¡Ah! vivencias irrepetibles. ¡Ah! posteridad incierta en lontananza. ¡Que berraquera! se me desdibujan rostros y momentos significativos, ¿dónde quedaron grabados que no los localizo? Será mejor dejarlos, algún día iré a su encuentro y los viviré de nuevo, por ahora, esquivos como son tratare de manuscribirlos; es mi reto, será mi legado. ¡Soy historias que contar! ¡Vivencias que revivir! ¡Momentos que perdurar! ¡Vida que recopilar! Se me acortan los días, se me acumula lo vivido.! ¡Que afán! Aún tengo mucho ...

Una historia de sexo compartido

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Reviviendo la vida conyugal Estaba casada desde hacía tanto tiempo que no se acordaba haber sido soltera alguna vez. El marido fue el primero en profanar su castidad; lo era todo para ella, su guía, su faro, su razón de ser… hasta que un día él decidió cambiarlo todo. La monotonía lo estaba aburriendo, la rutina le estaba apagando la vida sexual que en un comienzo ardió como volcán en erupción. Un sábado decidió hablar con ella. Con unos tragos en la cabeza y cuando ya habían perdido cualquier asomo de razonamiento la convenció de integrar una tercera persona al lecho matrimonial. Ella, enamorada, con la mente embriagada dijo que sí, pero no lograban llegar a un acuerdo si sería hombre o mujer. Después de ingerir otras copas para reforzar la decisión y acallar cualquier duda, salieron en carro a buscar en la zona de tolerancia algún candidato(a) disponible a esa hora de la madrugada. Dieron varias vueltas por el bulevar del centro; donde caminaban de arriba abajo proxenetas, prostituta...

Confesiones eróticas de un fotografo en Nueva York

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18 historias de un fotógrafo en Nueva York Una colección de recuerdos, ficción y picardía de los años noventa, ahora organizada en relatos independientes para una lectura más cómoda. Puedes comenzar por el primer relato o elegir cualquier historia del índice. Cada entrada incluye un enlace para regresar a esta página. 1. La modelo (Una lección aprendida) Relato 1 de 18 · Leer por separado 2. La estudiante gringa Relato 2 de 18 · Leer por separado 3. Una mamá alcahueta Relato 3 de 18 · Leer por separado 4. La esposa del Traqueto Relato 4 de 18 · Leer por separado 5. Perla mar de Chile (Obsesión fatal) Relato 5 de 18 · Leer por separado 6. Una esposa ejemplar Relato 6 de 18 · Leer por separado 7. El banquete de la abundancia Relato 7 de 18 · Leer por separado 8. La muñeca de trapo Relato 8 de 18 · Leer por separado 9. La joven esposa desatendida Relato 9 de 18 · Leer por separado 10. La flaca de los mandados Relato 10 de 18 · Leer por separado 11. La aristócrata esposa del torero Relato ...

La modelo (Una lección aprendida) — Confesiones de un fotógrafo en Nueva York (1/18)

Confesiones eróticas de un fotógrafo en Nueva York Relato 1 de 18 · Ver índice de la serie Cuando abrió la puerta de la tienda y entró, me impresionó su desfachatez y la desbordante energía que irradiaba. Era una trigueña alta, delgada, de formas bien definidas. Quería un portafolio; desnudos me dijo, deseaba tener un buen recuerdo de su juventud. Quedamos para el fin de semana; -en la noche, me recalcó; que estuviéramos solos para mayor tranquilidad, además que traería una botella de vino para relajarnos un poco. Mientras llegaba el fin de semana estuve pensando; más bien fantaseando las locuras eróticas que haría con ella, porque supuse, con unos vinitos en la cabeza y desnuda, cualquier cosa podría pasar. Llegó el tan esperado fin de semana y con él la tan anhelada modelo. Venía con unos jeans ajustados, zapatillas deportivas, camiseta corta, traía un maletín lleno de ropa interior, medias veladas, lencería y demás atuendos para la ocasión. Después de firmar el contrato, además de ...

La estudiante gringa — Confesiones de un fotógrafo en Nueva York (2/18)

Confesiones eróticas de un fotógrafo en Nueva York Relato 2 de 18 · Ver índice de la serie Un día cualquiera pasó por el estudio para hacerme una propuesta: era estudiante de fotografía, quería hacer su práctica en el cuarto oscuro con el revelado de fotos y la impresión de imágenes en blanco y negro. Si le permitía hacerlo, a cambio me colaboraba en el estudio como empleada de medio tiempo.   - “Good deal”, le dije. Muy joven, delgada, pecosa con una rojiza cabellera abundante y ensortijada, de cara traviesa, movimientos ligeros, muy pronto se convirtió en una ayudante eficiente, además me agradaba ser su tutor. Casi siempre entrábamos juntos al cuarto oscuro, casi que a tientas hacíamos todo. El cuarto en sí era un recinto cuadrado pintado de negro en su totalidad, con mesas adheridas a las paredes donde estaban las ampliadoras para proyectar los negativos, las cubetas de revelado, un grifo para lavar los implementos, estanterías con químicos y abundante papel fotográfico sensi...

Una mamá alcahueta — Confesiones de un fotógrafo en Nueva York (3/18)

Confesiones eróticas de un fotógrafo en Nueva York Relato 3 de 18 · Ver índice de la serie Entró al estudio una mujer acompañada de su hija, una joven de quince años. Deseaba regalarle por su cumpleaños un portafolio fotográfico profesional. Le expliqué que necesitaríamos maquillaje, varios cambios de ropa y tiempo suficiente para preparar cada escenario. Acordamos realizar la sesión una tarde, después de cerrar el local al público. En el estudio dispusimos los telones, las luces y la cámara de formato medio que utilizaba para los retratos. Comenzamos con fotografías de cuerpo entero y distintos fondos. La joven posó con atuendos variados: ropa vaquera, vestidos de ceremonia y otros conjuntos elegidos para el portafolio. La madre la ayudaba con los cambios y las poses. Después de varias horas hicimos una pausa. Al reanudar la sesión, la madre propuso que tomáramos fotografías de desnudo de su hija. Apagué inmediatamente la cámara y las luces. Le expliqué con claridad que se trataba de ...