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Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones

Cavilaciones breves

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  Hoy, mientras veía con mis hijos el fallido partido de Colombia contra Suiza, me quedé observándolos como si quisiera guardar la escena antes de que se me escapara: se paraban, caminaban, se angustiaban, sufrían y gritaban ante cualquier intento de gol de la Selección Colombia. Nacieron en este grandioso país que está venido a menos, y aun así llevan en el cuerpo una emoción que los conecta con otra tierra. Yo les recalco que el imperio se está desmoronando, que solo durará 250 años, mucho menos que el Imperio Romano o el Imperio Otomano, y ni qué decir de los milenarios imperios chinos o suramericanos, como los aztecas, incas o mayas; me miran y se ríen con incredulidad. Aman este país, en el cual abrieron sus ojos por primera vez; pero sus raíces, sus ancestros —nosotros, sus padres y su familia— los llevan también a sufrir por la camiseta amarilla, a ponerse de pie para cantar el himno nacional y a corear la canción de “Mami, prende la tele, enciende la radio, que hoy juega la...

La Prehistoria de la Carne: El despertar de la especie virtual

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Ya no importa el lugar: en la sala de embarque de un aeropuerto, en un parque cuidando los niños, o la tranquila placidez de la playa, el ruidoso autobús, en el vecindario paseando el perro, en casa viendo TV, o cocinando, cenando en familia, en un velorio, en la fiesta más animada, en el gimnasio, en el trabajo, estudiando; todos, absolutamente todos, desde el bebe que aprende a coger algo con sus manitas inciertas, hasta el anciano de pulso tembloroso, compartimos la misma postura: el cuello inclinado y la mirada absorta. Conectados cerebro y teléfono, por un cordón umbilical invisible, unidos en magnética fijación, no se piensa, no se procesa, no se analiza; solo pasan ante sus dilatadas pupilas infinitas imágenes una tras otra; video clips en cascada interminable, nada retienen, nada interesa, siguen avanzando como en una carretera cuando ven pasar los postes de la luz a un ritmo constante a través de la ventanilla del auto, nada atractivo de verdad…, pero no pueden dejar de mirar....

Acerca de la sobre valorada belleza

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  Salió desnuda de la ducha, sin importarle el agua que le escurría por el cuerpo y empozaba el piso; se paró frente al espejo, se auscultó detenidamente. Estaba en los cuarenta; el hijo que había parido le dejó estrías en los pechos, el bajo abdomen y las caderas. Era la triste imagen que el bruñido espejo le devolvía. De joven, su delgada contextura le hacía resaltar las nalgas, que, redondeadas y firmes, sobresalían al final de la espalda. Ahora, el implacable Dios Cronos le abultaba el cuerpo, le crecía el abdomen; y las piernas, otrora delgadas y firmes, se ajamonaron adquiriendo volumen y flacidez. La piel, trigueña y bronceada, perdía brillo. Tomó sus pechos con las manos y los sopesó; los notó descolgados, flácidos. Con un gesto de tristeza y decepción giró suavemente el cuerpo hasta quedar de espaldas al espejo. La húmeda cabellera negra, adherida a su espalda, chorreaba agua que descendía en surcos por la hendidura de la columna vertebral, llegando a los glúteos, donde el...

Reflexiones de una larga vida, decadencia y ocaso

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  Las notas graves y quejumbrosas del deep blues se deslizan con lentitud por el aire quieto del gazebo, como si arrastraran consigo el peso del tiempo. Sobre mi cabeza, coronando el cenit, las ramas generosas del árbol de mango tejen una bóveda protectora contra un sol invernal que, aunque débil en sus rayos, aún intenta sofocar la guarida de mi inspiración. Retengo el vino —seco, robusto, de carácter— en el paladar; luego lo dejo descender despacio, permitiendo que impregne los sentidos y despierte a Calíope la musa de la prosa y poesía. Es una tarde cualquiera dentro de mi tránsito terrenal, un invierno más entre tantos otros. Y sin embargo, no lo es. Esta tarde presiento el umbral del séptimo piso: una vuelta más de la rueca en el delirio de estar vivo. Setenta años pesan. Duelen al despertar, crujen al incorporarse, pero también certifican que seguimos aquí, que aún caminamos por esta tierra y somos capaces de gozar —con plena conciencia— de los placeres que ofrece. A pesar de...

Llegando a los cincuenta

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  Esta mañana, al salir de la ducha, toda ella mojada, fresca y desnuda; la pude observar más detenidamente. Estaba entrando en sus cincuenta. Habían pasado más de 25 años desde que la vi por primera vez así, desnuda, temblando de pasión; entregando cuerpo y destino a un hombre en una relación que no tenía futuro alguno, pero que selló, en una sola noche el devenir y caminar de dos vidas. Que unió en un raro encuentro inesperado y fortuito a dos personas que, habiendo nacido en la misma ciudad, pero en épocas muy distantes, viajaron más de 4 mil kilómetros, cada una por su lado, en diferentes tiempos a la ciudad de Nueva York, para que en una coincidencia aún más inesperada encontrarse en el caótico tumulto de los más de 8 millones de habitantes que la componen. Esa mujer es mi esposa, mi compañera de ruta, de vida, de viajes y sueños. Con ella estoy llegando al atardecer de mi existencia, con ella aprendí a ser padre, a ser esposo, a ser fiel.   Ahora, que el tiempo se le ha ...

Reflexiones

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  Es tan bello, tan hermosamente increíble hacer el amor con la persona que amamos, la cual deseamos con cada átomo de nuestro cuerpo; en la que creemos que sin ella no podríamos vivir, ni respirar un segundo en la vida; y es que no entiendo a los moralistas, a los religiosamente adoctrinados, que fieles a unos preceptos anacrónicos y antinaturales se aferran a mutilarle al cuerpo su natural necesidad de sentir, de desear; a cercenar el placer, el gusto del contacto físico, del beso, de la caricia, de la copula.   Y que no me vengan a decir que el sexo antes del matrimonio es “pecado” y que las mujeres quedaran deshonradas y que nunca jamás ningún hombre se fijara en ellas con buenas intenciones por que han perdido su virginidad y que su cuerpo ha sido mancillado y que no merecen que alguien las respete y las ame. Juzgar y condenarlas al ostracismo es demeritar su valía por el simple hecho de no tener el himen intacto, es degradarlas a un nivel muy inferior al de los anima...

Con motivo de mi cumpleaños

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  Saliendo del trabajo y camino a casa, en un recorrido de aproximadamente una hora me puse a pensar en las palabras que diría esa noche en la cena de mi cumpleaños. Me asaltaron muchos pensamientos, se me avivaron infinidad de recuerdos, pero seguía sin saber por dónde comenzar. ¡Que sí!, que había pasado mucho tiempo sobre la tierra, que mi infancia era muy lejana y remota en el pasado. Que muchos se habían quedado en el camino, que cada vez quedábamos pocos y un sinfín de ideas, pero no concretaba nada en especial para decir. De pronto Facebook, que para recordarnos las fechas de cumpleaños no se lo gana nadie, me envió una foto de mis años mozos. Vi en la desgastada imagen a un Mauricio desconocido, un extraño, que si me lo hubiera encontrado de pura casualidad en la calle no lo hubiera reconocido, no sabría que ese impúber, que pasaba distraído a mi lado hubiese sido yo más de 50 años atrás. Y es que de pronto me di cuenta de que había mutado; de que, tanto en pensamiento, com...