Entradas

La jauría

Imagen
  Aparcó el SUV justo frente al garaje de la casa y se dispuso a pulsar el dispositivo automático para abrir la puerta e ingresar el carro. El día había sido agotador; más de 12 horas de trabajo; una refrescante ducha y la mullida cama le susurraban al oído que lo esperaban para consentirlo. Recostó la cabeza en el respaldo del auto mientras veía subir la puerta del garaje silenciosamente. Mientras la puerta subía con su parsimonia habitual, giró el cuello un par de veces para disminuir la tensión y relajar el estrés del arduo día. Inesperadamente el crepitar de una estampida, un estruendo de patitas en tropel y el aullido de una jauría en diferentes decibeles lo alertaron; se incorporó sobre el timón sin dar crédito a la surrealista escena que se sucedía ante sus ojos.    Salieron del garaje, como quien libera una bandada de gallinas de la jaula, casi volando en todas las direcciones, más de una decena de perros como si les hubieran prendido fuego a las colas. En su asom...

Acerca de la sobre valorada belleza

Imagen
  Salió desnuda de la ducha, sin importarle el agua que le escurría por el cuerpo y empozaba el piso; se paró frente al espejo, se auscultó detenidamente. Estaba en los cuarenta; el hijo que había parido le dejó estrías en los pechos, el bajo abdomen y las caderas. Era la triste imagen que el bruñido espejo le devolvía. De joven, su delgada contextura le hacía resaltar las nalgas, que, redondeadas y firmes, sobresalían al final de la espalda. Ahora, el implacable Dios Cronos le abultaba el cuerpo, le crecía el abdomen; y las piernas, otrora delgadas y firmes, se ajamonaron adquiriendo volumen y flacidez. La piel, trigueña y bronceada, perdía brillo. Tomó sus pechos con las manos y los sopesó; los notó descolgados, flácidos. Con un gesto de tristeza y decepción giró suavemente el cuerpo hasta quedar de espaldas al espejo. La húmeda cabellera negra, adherida a su espalda, chorreaba agua que descendía en surcos por la hendidura de la columna vertebral, llegando a los glúteos, donde el...

Reflexiones de una larga vida, decadencia y ocaso

Imagen
  Las notas graves y quejumbrosas del deep blues se deslizan con lentitud por el aire quieto del gazebo, como si arrastraran consigo el peso del tiempo. Sobre mi cabeza, coronando el cenit, las ramas generosas del árbol de mango tejen una bóveda protectora contra un sol invernal que, aunque débil en sus rayos, aún intenta sofocar la guarida de mi inspiración. Retengo el vino —seco, robusto, de carácter— en el paladar; luego lo dejo descender despacio, permitiendo que impregne los sentidos y despierte a Calíope la musa de la prosa y poesía. Es una tarde cualquiera dentro de mi tránsito terrenal, un invierno más entre tantos otros. Y sin embargo, no lo es. Esta tarde presiento el umbral del séptimo piso: una vuelta más de la rueca en el delirio de estar vivo. Setenta años pesan. Duelen al despertar, crujen al incorporarse, pero también certifican que seguimos aquí, que aún caminamos por esta tierra y somos capaces de gozar —con plena conciencia— de los placeres que ofrece. A pesar de...

WANDERLUST

Imagen
  Wanderlust, vocablo alemán que describe a la persona que tiene un espíritu viajero, que ama recorrer el mundo y siente un deseo incontrolable por vivir nuevas experiencias en lugares desconocidos. Sentado en la sala de embarque del aeropuerto de Miami, tras unas cuantas horas de espera, leyendo y tomando un reconfortante café, tuve tiempo de reflexionar sobre lo que la palabra “viajar” se había convertido en nuestras vidas. Que no solo era el hecho de estar apoltronados en un avión sobrevolando el globo terráqueo, disfrutando del tiempo libre. Era la germinación de una idea, el inicio en la planificación de los países a recorrer, la elección del tiempo a quedarse y la selección de los lugares de interés a conocer, entre otras variables. Todo un proceso que nos activaba la dopamina, ocupando gran parte de nuestros momentos libres, ya fuera hasta altas horas de la noche en los días laborales o los sábados y domingos frente al computador siguiendo youtuberos, blogueros, viajeros o l...

Un Héroe Anónimo

Imagen
Miró de reojo el reloj, llevaba 5 minutos en el cuarto de baño. Aquietó la respiración tratando de contener la impotencia, de serenar la frustración. Sollozaba en silencio, para sus adentros; repasando los angustiosos momentos vividos minutos atrás en el quirófano. Como hombre de ciencia sabía de la inevitabilidad de la muerte, del esfuerzo inútil al tratar de mantener con vida un cuerpo agotado y desbastado por el paso de los años, o carcomido por alguna enfermedad incurable. Pero esa era su misión, agotar recursos, posponer lo inevitable, extender las esperanzas de los familiares y la vida de los aquejados. Para eso hizo el Juramento Hipocrático; se había comprometido ética y moralmente con la profesión médica, él estaba al servicio de la humanidad y al cuidado de sus pacientes.   Así como los sacerdotes consagraban su vida al servicio de Dios, él la había consagrado al servicio de la ciencia. Dos mundos opuestos que, como creyente, sabía surfear para no resbalar y hundirse en un...