Lunes 10 de Agosto de 2026, 7:34 AM
Se aferró con fuerza a la columna, cerró los ojos. El ensordecedor ruido de la tierra sacudiéndose no le permitía reaccionar, mucho menos pensar. La recepcionista, que se abrazaba a la columna junto a ella, le susurraba al oído que todo iba a estar bien; mientras afuera el mundo se desmoronaba… se caía a pedazos. La noche anterior había dormido apaciblemente. Tomó sus medicinas antes de acostarse y solo despertó con el sol entrando por la ventana. Miró el reloj: debía estar en el consultorio médico a las 7:15 de la mañana; estaba contra el tiempo. Entre el baño, el café y un par de huevos fritos, se le pasó más de media hora. Recogió un bolso pequeño del clóset, junto a la puerta; salió a toda prisa para su cita. En el pasillo del edificio, mientras esperaba que el ascensor subiera desde el primer piso hasta el décimo para recogerla, le cruzó por la mente la imagen de su esposo, fallecido hacía tiempo. Le extrañó aquella repentina remembranza; hacía años que no lo evocaba. Casi s...