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Una impertinencia

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  Definitivamente la tía de mi esposa es un personaje único e irrepetible (afortunadamente). De esas personas que nacen muy rara vez en el inconmensurable universo y que por cosas del destino llegan a viejas sin madurar por dentro. Como los mangos del árbol de la casa que se caen prematuramente aun estando biches y se malogran. Claro que la tía no se ha malogrado, simplemente no maduró, se quedó en la etapa de los porques, sin lograr entender muy bien lo que pregunta y porque lo pregunta. Lo vivido, lo conocido y experimentado a través de su largo caminar por la tierra le entró por los orificios de sus cinco sentidos y no los retuvo; después de hacerles una ligera digestión los expulsó por el orificio que todos conocemos y que nadie nombra. Repito, no es mala gente, ni más faltara, solo que habla y actúa sin procesar, ni analizar, ni filtrar lo que dice, así de simple, así de natural y espontánea como un bebe aprendiendo a hablar. Y ya después de este preámbulo introductorio, p...

Reflexiones

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  Es tan bello, tan hermosamente increíble hacer el amor con la persona que amamos, la cual deseamos con cada átomo de nuestro cuerpo; en la que creemos que sin ella no podríamos vivir, ni respirar un segundo en la vida; y es que no entiendo a los moralistas, a los religiosamente adoctrinados, que fieles a unos preceptos anacrónicos y antinaturales se aferran a mutilarle al cuerpo su natural necesidad de sentir, de desear; a cercenar el placer, el gusto del contacto físico, del beso, de la caricia, de la copula.   Y que no me vengan a decir que el sexo antes del matrimonio es “pecado” y que las mujeres quedaran deshonradas y que nunca jamás ningún hombre se fijara en ellas con buenas intenciones por que han perdido su virginidad y que su cuerpo ha sido mancillado y que no merecen que alguien las respete y las ame. Juzgar y condenarlas al ostracismo es demeritar su valía por el simple hecho de no tener el himen intacto, es degradarlas a un nivel muy inferior al de los anima...

Palabras sueltas

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  EN MI MENTE (In memory of Charles Goldstein) En mi mente señora he escalado sus turgentes y altas cimas, me he sumergido y extraviado en sus hondonadas. Sediento he bebido de sus humedales para después exhausto y durmiendo, no querer despertar de esta quimera nunca, jamás!   En mi mente señora han rozado su piel mis manos febriles, sus carnes mi ardiente y golosa boca han saboreado. Mi imaginación las fantasías más eróticas ha recreado, y mi lengua… ansiosa y certera ha vencido su pudor, encendiendo candiles. Le advierto señora; no lea esto porque el fuego de mi pasión quema, que, como hierro candente su piel quedara tatuada con mi impronta. Porque tengo manos de artesano y curiosidad de explorador. Además, no le digo en vano señora, que tal como es usted, siento atracción. Con su historial, con huellas de batallas en su corazón, en su piel,   tal vez con las alas rotas, pero con hambre y sed de lujuria, ¡llena de pasión! BREVE EN CUENTRO (To Alfred B.) Sin hipocresías ...

La camioneta negra

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Sucedió un sábado. Acostados ya, en duermevela viendo una película para conciliar el sueño, mi adorable y perspicaz esposa, revisaba a cada momento el celular para informarse en qué lugar del planeta se hallaban nuestros hijos y la sobrina a esas alturas de la noche. Mateito llego como a las 11 con su novia Sara y se acuartelaron en la habitación a ver Netflix. Mi investigativa esposa seguía pendiente del resto del personal; Lucas permanencia en la calle y la sobrina en ubicación desconocida. Persistente como es, con los ojos empijamados y desvaneciéndose en el mundo de los sueños, llamó a Lucas para reprenderlo por la tardanza en llegar. Con esa reprimenda no le tocó otra alternativa que poner pies en polvorosa, esfumarse de donde se encontraba y llegar cuanto antes a casa.   Pero al llegar, fue directamente al cuarto a reportar que una camioneta negra doble cabina estaba estacionada sobre el césped de la casa y le impedía parquearse correctamente. Mi esposa quedó despierta al ins...

Despidiendo a nuestra madre

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  Hoy estamos aquí reunidos, no para un funeral, ni para una despedida, mucho menos para decir adiós. Nos reunimos para celebrar la vida, para recordar y atesorar el camino que recorrió en su paso por la tierra nuestra madre. Para ensalzar sus aciertos y aprender de sus errores, para reírnos de sus ocurrencias y revivir sus caricias, para adentrarnos en la infancia y recorrer de su mano nuestra niñez, época en que fue un faro, única luz que nos alumbraba el incierto camino que gateando empezábamos a recorrer. Fue un destello que nos ilumino el horizonte durante muchísimos años; que cubrió dudas y sombras con luz radiante de esperanza, ahuyentando temores y pesadillas. De niños, descubriendo el mundo y aprendiendo a nombrar las cosas por su nombre nos aferrábamos a su falda para buscar protección ante un panorama que nos parecía desconocido y hostil. De su mano, recorrimos los primeros pasos para ir al Jardín Infantil de las señoritas Urrutia. Ahí aprendimos a relacionarnos con otro...

Un periplo por Europa

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  OSLO (El reino del Hielo) Después de 10 horas de viaje en el cual, lectura y duermevela se alternaron hasta fundirse en un confuso recuerdo que no me permitía saber si soñaba que leía, o si despierto me imaginaba que dormía; llegamos a el aeropuerto de Oslo, la capital de Noruega. Era de mañana; el frio, la humedad, la lluvia y la nieve nos dieron la bienvenida. Afuera, el plomizo cielo, como una pared densa descendía hasta la bahía de la ciudad confundiéndose con el mar que perdía en el horizonte sus límites en una bruma impenetrable. La monocromía del paisaje, en la escala de grises iban del blanco absoluto al negro intenso recordándonos la vieja postal de un paisaje invernal. Llegamos al hospedaje después de tomar el bus que nos llevó a un hotel cerca del aeropuerto, porque al siguiente día madrugados volábamos rumbo a Praga. Dejamos el equipaje y salimos a enfrentar el frio nórdico de la ciudad de los vikingos y las valkirias. Al salir de la estación del tren nos encontramos ...